Florentina de Mier Mediavilla
Florentina

Alimentación
Se solía comer por la mañana unas patatas. En la comida pues cocido, garbanzos, berza, algo de carne y un poco de tocino como para engañas a un diente. De la merienda no me acuerdo así que hasta cenar... nada y ésta se componía como por la mañana de patatas que, al no haber otra cosa, sabían riquísimas.
No te puedo decir de platos típicos de Tremaya, pues cada uno comía en su casa y yo no puedo saber qué comían. Lo único que te puedo decir es la comida que hacía abuela por Nuestra Señora, la fiesta del pueblo. En primer lugar, por la mañana tomábamos un vasito de vino dulce y unas galletas y luego a la comida una paella riquísima que hacía con un pollo, el más grande. Siempre le dejaba para ese día. Primeramente lo cocía y después en una cazuela regaba el arroz con aquel aceite de oliva tan bueno y después echaba el pollo con el caldo de cocerle. Unas aceitunas y luego de que ya estaba hecho lo adornaba con pimiento rojo de bote y unos huevos cocidos partidos. Y estaba para chuparse los dedos. De segundo plato había carne guisada de un buen barro que matábamos y a continuación el asao o sea una pierna de cordero. Todo esto lo hacíamos en la cocina de carbón que tu ya la conociste. Los postres consistían en flanes de huevo y a continuación café y copa que a abuela le gustaba al orujo. Hecha un poco en el café. Todos estos alimentos, como todo era de casa, pues estaban riquísimo. Abuela por la fiesta, siempre se esmeraba y cocinaba bien. Hemos dejado lo principal: la misa. Toda la gente iba a la Iglesia. Cantábamos la SALVE que aún se sigue cantando. Yo como me ahogo y estoy ronca ya no puedo. (Con todo lo que escribo algo sacarás en limpio. Mentiras, ya lo creo que no va ninguna, pero repeticiones, bastantes...)
Trajes típicos
No recuerdo que habría ningún traje típico del pueblo y de vestir en verano me supongo que pondríamos ropa más ligera que en invierno por este tiempo hacía frío yo me acuerdo que hacíamos jerséis con lana de ovejas y calcetines y calzao unas alpargatas yo no me acuerdo que me comprara zapatillas cuando iba con las ovejas en el verano me decía abuela si las llevas a la peña te las quitas porque como las traigas rotas te pego, así que eso hacía una vez subí por el molino desde abajo toda la peña a pata, yo entonces me acuerdo que era pequeña iba con el bisabuelo de Isabel pero él se subía por Baldepino y a mi me mandaba por la peña.
Me estoy acordando en este momento que el calzao típico eran al albarcas que yo tengo y todavía me pongo. Los hombres se ponían unos calzones de sayal.
Canciones:
Algún día la tu calle
carretera fue pa mi
y ahora se me hace una cuesta
que no la puedo subir.
Algún día por verte
merodeaba
y ahora por no mirarte
vuelvo la cara.
No quiero que a misa vayas
ni a la ventana te asomes
ni tomes agua bendita
de la mano de los hombres.
Qué hacen ahí esas mocitas
que no salen a bailar
parecen a las gallinas
cuando se van a aselar.
La Pernía es un jardín
las pernianas son las flores
y el que quiera ser feliz
tenga en la Pernía amores.
Si canto me llaman loca
y si no canto, cobarde,
si bebo vino, borracha
si no bebo, miserable.
Fiestas
Pues las Navidades. El 28 de Enero que es San Tirso. Se le sacaba en procesión alrededor de la Iglesia. Por la tarde se hacía baile. Venían chicos y chicas de los pueblos y nos lo pasábamos bien. Luego los carnavales cuando empezaba la cuaresma. Se solían disfrazar con ropa de cualquier cosa. Los llamábamos los zamarrones. A mi me daba miedo y a los demás de mi tiempo. Esto es lo que recuerdo yo de cuando era pequeña. La Semana Santa era muy bonita. Todos los días a la Iglesia. Se cantaba todos los días de la semana. Se empezaba por el domingo de Ramos. Se salía al portal con los ramos y allí hacían lumbre que yo no sé qué significaba. Se adoraba la Cruz. Se apagaban todas las luces en el momento de las tinieblas. Se cantaban los 10 mandamientos. "Los mandamientos son 10, las palabras son ejemplo que nos mandó nuestro Dios para adorno de su templo". Y, después, uno por uno, se cantaban todos y se iba diciendo lo que significaba cada uno. Estaba todo muy bonito. Yo, recordándolo, me vale como si estuviera ahí. Luego venía la Pascua en que se sacaba a la Virgen en procesión y cantábamos.
Casas
La hornera se utilizaba para hacer el pan y unas galletas que sabía hacer abuela y yo la ayudaba. Las poníamos en unas hojalatas y de que sacábamos el pan las metíamos. Se hacían en un instante. ¡Qué ricos productos caseros que ya se fueron!. Eran naturales, no como ahora en que todo lo que se compra es conservantes, todo artificial. Para eso utilizábamos la hornera.. Hacíamos pan con el trigo que nosotros sembrábamos. Ibamos al molino para molerlo. Con sólo recordarlo se le hace a uno la boca agua. Para qué recordarlo.
Fragua
Se utilizaba para arreglar las herramientas del trabajo, las azadas, las rejas del arado y alguna cosilla más. Esto lo hacía el herrero que era un señor de Redondo, abuelo de Pablo el de Angelines la hermana de Benito. A mi me gustaba cuando iba porque se le daba de comer y entonces abuela echaba más cosas al cocido, un chorizo por ejemplo. Lo peor era que en nuestra casa en un día las arreglaba. Como teníamos pocas......En algunas casas estaba casi ocho días.. . Esto lo hacía por el invierno para que estarían listas para trabajar en la primavera.
Puente
No sé quien haría el puente, pero un tío de la madre de Jelito que estaba en Buenos Aires, dio el dinero para hacerlo y también para hacer la escuela y el camposanto.
Escuela
En primer lugar recuerdo que se quemó. Yo tenía 4 años. Ya iba yo y aún siendo pequeña, tengo ese recuerdo. Era muy bonita. Allí vivía el maestro con su esposa que fue la que la prendió. Subió a la sobresala a por unas escobas para hacer lumbre y se supone que como estaba oscuro encendería una cerilla o vela y ahí empezó todo.
Luego ellos tuvieron que marchar porque ahí no quedaron nada más que las paredes. Esto fue por el invierno con mucha nieve y aún seguía nevando mientras ardía. De otras cosas, cuando ya era yo mayor igual no me acuerdo, pero esa no se me ha olvidado.
Y volvió a quemarse después de estar arreglada cuando Pili tenía los mimos años que yo, 4 y había una nevada que no se podía salir. La veíamos arder a través de la ventana del cuarto de abuela. Tanto la primera vez como la segunda tuvimos que ir a la casa concejo.
No me acuerdo cómo se llamaba el maestro, pero si me acuerdo cuando me pegaba como hacía con los demás, que todos usan la misma técnica, la varita para las manos. En la cabeza era malo.
Qué mas recuerdos tengo?. A mi me gustaba ir a la escuela y algún día que abuela me decía: "di al maestro que mañana no puedes ir" porque tenía que ayudarla a hacer la labor, o ir con las vacas, aunque estaba el tío Serafín. Yo no quería y lloraba porque sabía que lo que harían ese día en la escuela yo ya no lo aprendía porque al día siguiente ya era otra cosa y con eso yo me retrasaba y encima me ponía falta. Algún día que otro falté pero pocas. NO tengo queja de mi madre por lo menos aprendí a escribir y leer y contar y la doy las gracias. Fuí con muchos maestros. Cada año venía uno nuevo. No todos enseñaban igual. De los nombres sólo me acuerdo de D. Angel y Dionisio. También el tío Marcelino nos dio clase en la casa concejo. Era más malo.....! A mi me decía que no aprendía y me pegaba en las manos. Me ponía junto la Rosario que era su hija, y cuando había dictado y no cogía a algunas palabras, le pedía a ella que me las dijera y tapaba su cuaderno para que no las vería.
Luego vino la guerra y ya no volvió ningún maestro, pues los hombres tenían que ir a la guerra,sino maestra que se quedaba en casa de Claudia. Doña Raimunda enseñaba muy bien. Con ella estuve 2 años y fue con la única que aprendí algo. Y ya a los 14 ya no me admitía lo cual lo sentí mucho porque era cuando yo me daba cuenta de que para estudiar una cosa no hay que aprenderla de memoria, letra por letra, sino hacer un resumen y decir lo que significa. A mi me parece así. Nos mandaba estudiar la encíclica Rerum Novarum. Todo de memoria. Si no, un castigo. Yo no pude. Algo aprendí pero se me olvidaba. Yo sabía que de eso no se sacaba nada. Ya me lo dirás tu algún día en qué consistía.
Juegos de la escuela: cuando salíamos al recreo jugábamos al escondite, al castro, a la comba, tres navíos van por el mar y otros tres en busca van, los juegos típicos de siempre. Si mientras estábamos en el recreo venía alguiéncon manzanas para cambiarlas por patatas nos íbamos a la rebusca a las tierras a ver si encontrábamos alguna, pues aunque las habían sacado ya, siempre quedaban algunas. Veníamos y nos las cambiaban por manzanas. Como había pasado el tiempo de recreo, el maestro nos castigaba y no nos dejaba ir a comer y nos quitaba las manzanas. Así que, mira que aventajábamos. Pero no por eso dejábamos de ir otra vez.
De canciones sólo me acuerdo de una que decía así:
Cerca de las ventanas de nuestra escuela
alegres pajaritos pían y vuelan
y en sus gorjeos parecen que nos dicen:
"ser siempre buenas".
Nosotras contestábamos: ya lo seremos y el respeto al maestro siempre tendremos y hemos de estar puntuales para estudiar (cuando salíamos decíamos: "usted lo pase bien").
También hicimos una fiesta en la escuela cuando la guerra que estaba la maestra. Vino mucha gente. Se dijeron poesías ya que pusimos a la Inmaculada y el Sagrado Corazón. Eran dos figuras muy bonitas. Se hizo como un homenaje a ellas. Yo me aprendí una poesía muy bonita y larga, la pena es que sólo me sé la primera estrofa que es de esta manera:
Oh María Inmaculada, patrona de nuestra España
pues tomaste con dulzura, posesión de la montaña
en la Cordillera agreste que de artúrica dimana
donde bendices triunfante, la media luna africana.
Comunión
La hice con 7 años. La preparación era con el sacerdote que nos daba catequesis. Lo más bonito que recuerdo es que el mismo día fui a la Iglesia por la mañana a confesarme y el señor cura me dio una medalla de las hijas de María y un lazo azul muy bonito, todo metido en una cajita y me dijo: "vete a casa para que cosas el lazo a la medalla para ponerla cuando vayas a comulgar, a recibir al Señor por primera vez". Y luego el señor cura me invitó a tomar el chocolate. No me acuerdo de la comida que hubo en casa, me supongo que algo extraordinario habría. De la ropa que me puse y calzado no puedo decirte nada porque no lo sé. Me gustaría saberlo pero ya no hay quien me lo diga. Ya te digo que era feliz con todo lo que te he contado. No sabes la felicidad que tenía con esa medalla y ese lazo y con hacer la primera comunión. La hice solita pero feliz.





